Por segunda vez consecutiva, el Congreso estudiará el proyecto de la reforma policial, pero en esta oportunidad con un obstáculo que frenaría el avance de la pieza: la propuesta será estudiada al mismo tiempo en dos comisiones distintas del Senado y de la Cámara de Diputados.
Cuando el proyecto original perimió, se había estudiado primero en el Senado y luego en la Cámara de Diputados. Pero ahora, la Cámara de Diputados decidió enviar el proyecto al estudio de una comisión, un proceso que también hizo la Cámara Alta. Esto significa que la propuesta se estudia paralelamente.
Esa falta de sintonía técnica se produce a pesar de que el Reglamento de la Cámara de Diputados contempla herramientas explícitas para coordinar debates de alta trascendencia nacional.
El marco regulatorio establece la opción de las comisiones bicamerales, que tienen como función principal «procurar la conciliación de la posición divergente de ambas cámaras respecto a las iniciativas legislativas».
Diferencias entre comisiones
Sin embargo, en lugar de unificar los trabajos en una sola comisión compuesta por diputados y por senadores para avanzar de mutuo acuerdo, cada ala del Congreso ha optado por esquemas de trabajo independientes y con metodologías muy distintas.













