Editorial: “La doble moral… o el tema es importante hasta que me afecta”

Qué tristeza.
Pensando, analizando y sin intención de hacer daño a nadie, observo cómo muchos colegas debaten, analizan y mantienen el tema de la agresión a la mujer como uno de los principales de la agenda nacional.

Y es cierto, el maltrato a la mujer y el alto índice de feminicidios en nuestro país son realidades que nos estremecen cada día.
Escuchamos muchas voces desde distintos sectores; vemos programas, campañas y pronunciamientos institucionales.
Y lo aplaudo, porque levantar la voz es necesario.
Hablar del tema es una obligación moral y social.

Pero me pregunto…
¿Hasta dónde todo esto nace de una voluntad real y no de una moda discursiva?
¿Hasta dónde lo hacemos de corazón, y no solo por formar parte del debate del momento?
¿Hasta cuándo levantamos la voz… hasta que el problema nos toca directamente o afecta nuestros intereses?

Porque cuando la violencia deja de ser una cifra y se convierte en una historia cercana, es ahí cuando muchos comienzan a mirar distinto.
Y eso, lamentablemente, habla de la doble moral con la que a veces abordamos los temas más sensibles.

Ojalá cada palabra, cada discurso y cada comentario nazca del compromiso sincero con las mujeres de este país.
Con todas las víctimas que siguen sufriendo, no solo por sus agresores, sino también por un sistema de justicia débil, permeado y muchas veces indiferente.

Esta es solo una reflexión de una simple mortal, que desde su rincón observa cómo, tristemente, nos seguimos manejando así…
entre la aparente empatía y la verdadera indiferencia.

Ana Jimenez
Ana Jimenez
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