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Ana Jiménez | PeriodistaRepública Dominicana, enero 2026
El conflicto interno generado por los recientes cambios y desacuerdos dentro del gobierno, y expuestopúblicamente por altos dirigentes y funcionarios, representa un mal precedente en un momentoparticularmente delicado para la República Dominicana, que atraviesa una crisis económica y social deconsiderable magnitud.
Si bien es legítimo que desde el poder se evalúen decisiones, se revisen políticas y se produzcanajustes en favor del interés nacional, lo menos prudente es trasladar esas diferencias al debatepúblico.
Cuando los conflictos internos se convierten en discusiones estériles ante la opinión pública, eldaño no se limita al partido político que gobierna; el impacto alcanza a todo el país.Estas disputas abiertas erosionan la confianza ciudadana, debilitan la institucionalidad y proyectan unaimagen de desorden en la conducción del Estado.
Un gobierno que no logra consenso internotransmite incertidumbre a una sociedad que, en momentos de dificultad, necesita señales claras deestabilidad, dirección y liderazgo.La lucha interna que hoy se percibe en el Partido Revolucionario Moderno (PRM) deja al país en unanebulosa peligrosa: como nación, como sociedad y como ciudadanos que dependen de un gobiernocapaz de tomar decisiones firmes y coherentes.
Si desde el poder no se logra articular una visióncomún para gobernar, ¿qué mensaje se envía a la población que confió su destino en esas manos? De cara a futuros procesos electorales, la interrogante es aún más profunda: ¿qué opción real puedeofrecer un proyecto político que no consigue ponerse de acuerdo ni siquiera mientras gobierna? Laciudadanía no solo vota por promesas, vota por capacidad de dirección y por la madurez paraadministrar el poder.La República Dominicana necesita opciones claras, necesita rumbo, necesita políticas públicas queimpulsen el desarrollo y eleven la calidad de vida de su gente.
Pero, sobre todo, necesita paz política,entendida como coherencia, responsabilidad y sentido de nación desde quienes hoy tienen el timóndel país