¿Debates o estrategia? El reto del PLD rumbo al 2028

La política no solo se gana con discursos; también se gana con estrategia. Y eso parece estar en el centro de la discusión que hoy vive el Partido de la Liberación Dominicana (PLD), tras la decisión del precandidato presidencial Gonzalo Castillo de no participar en un debate interno.Su argumento ha sido que el verdadero debate debe darse alrededor de las propuestas para resolver los problemas del país y no en una confrontación pública entre compañeros de partido. Es una posición que puede compartirse o cuestionarse, pero que obliga a reflexionar sobre el momento político que vive la organización.

El PLD llega a este proceso después de haber perdido el poder en 2020 y de no lograr recuperarlo en 2024. Esa realidad llevó a su dirigencia a impulsar un acuerdo interno para organizar la promoción de las aspiraciones presidenciales, procurando que la competencia no afecte la unidad del partido ni proyecte una imagen de confrontación permanente.

Ese acuerdo parte de una premisa: primero fortalecer la organización y luego competir por la candidatura.

Los debates son una herramienta legítima de la democracia. Permiten contrastar ideas, conocer perfiles y elevar el nivel de la discusión política. Sin embargo, también pueden convertirse en escenarios donde las diferencias internas sean aprovechadas por los adversarios para debilitar la imagen de un partido que intenta reconstruirse.

El PLD debe preguntarse cuál es su prioridad en este momento.

¿Ganar una discusión interna o volver a convertirse en una opción real de gobierno para la mayoría de los dominicanos?La historia política demuestra que las organizaciones que llegan divididas a un proceso electoral tienen menos posibilidades de éxito.La competencia es necesaria, pero debe estar acompañada de madurez, disciplina y visión estratégica.

Al final, la candidatura presidencial no debe recaer necesariamente en quien más ruido haga, sino en quien tenga la capacidad de unir al partido, conectar con la ciudadanía y presentar un proyecto creíble para enfrentar los grandes desafíos nacionales.

Los dominicanos esperan respuestas sobre seguridad ciudadana, empleo, salud, educación, costo de la vida y crecimiento económico.

Ese debería ser el centro del debate.La política no puede reducirse a una competencia de egos. Debe ser una competencia de ideas, de liderazgo y de capacidad para gobernar.

El PLD tiene por delante una prueba decisiva. Si logra administrar sus diferencias con inteligencia y preservar la unidad, llegará fortalecido al 2028.

Si, por el contrario, permite que las aspiraciones individuales prevalezcan sobre el proyecto colectivo, correrá el riesgo de repetir los errores del pasado.La ciudadanía observa con atención. Y en política, los hechos terminan hablando más fuerte que los discursos.

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