Cada octubre, el mundo se une en el marco del Mes de Sensibilización sobre el Cáncer de Mama, una conmemoración dedicada a concienciar sobre la importancia primordial de la detección temprana, la educación preventiva y el acceso equitativo a servicios de salud de calidad. En la República Dominicana, el cáncer de mama representa uno de los diagnósticos más frecuentes y constituye una de las principales causas de mortalidad por cáncer en la población femenina.
En ese contexto, la Dra. Rachel Jiménez, reconocida oncóloga radioterapeuta que dirige el Programa de Radioterapia de Mama del Massachusetts General Hospital y ejerce como profesora asociada en Harvard Medical School, en entrevista con De Último Minuto profundizó en los pilares médicos de la prevención y las alternativas terapéuticas actuales.
La mamografía a los 40 años: La piedra angular para tratamientos más suaves y mayor curación
La recomendación médica fundamental sostenida por la Dra. Jiménez es clara: toda mujer debe iniciar su tamizaje de cáncer de mama mediante una mamografía anual a partir de los 40 años. La especialista subraya que la mamografía representa la piedra angular para el diagnóstico precoz de la enfermedad, permitiendo identificar anomalías estructurales mucho antes de que sean palpables o generen síntomas clínicos.
En aquellos casos donde existan antecedentes familiares de primer grado o una predisposición genética confirmada, la pauta de inicio debe evaluarse conjuntamente con el médico de cabecera para determinar si es conveniente comenzar las pruebas a una edad más temprana.
De acuerdo a la doctora la diferencia entre un diagnóstico en etapa inicial y uno tardío altera drásticamente el curso del tratamiento y la calidad de vida de la paciente ya que cuando el cáncer de mama se detecta en sus fases incipientes, cuando la lesión es diminuta y no se ha extendido fuera del tejido mamario, la enfermedad alcanza tasas de curación sumamente elevadas. Asimismo, dijo que la intervención médica requerida en etapas tempranas es considerablemente más suave: demanda intervenciones quirúrgicas menos invasivas, esquemas de radioterapia de menor amplitud y una menor carga de medicamentos sistémicos.
Por el contrario, explica que si la evaluación se pospone hasta que el tumor es clínicamente palpable o ha migrado a los ganglios linfáticos axilares, los protocolos terapéuticos se vuelven considerablemente más intensos y complejos, requiriendo cirugías más extensas, esquemas farmacológicos agresivos y registrando una probabilidad de curación menor.
Factores de riesgo: Modificar el estilo de vida y gestionar la herencia genética
En el desarrollo del cáncer de mama intervienen diversos factores. La Dra. Rachel Jiménez explica que existen variables biológicas no modificables que incrementan la vulnerabilidad de una persona, tales como el proceso natural de envejecimiento, el sexo femenino, la densidad del tejido mamario y la historia ancestral. Si bien estos elementos escapan al control individual, existen factores de riesgo modificables vinculados directamente con el estilo de vida que cada persona puede ajustar proactivamente para disminuir la probabilidad de desarrollar la enfermedad.
“Hay factores de riesgo que no podemos cambiar, como la edad, ser mujer, la historia ancestral o tener la mama densa. Sin embargo, sí hay hábitos en el estilo de vida que podemos modificar para bajar el riesgo: hacer ejercicio, bajar de peso, limitar el alcohol y manejar el estrés. Asimismo, es fundamental entender tu riesgo y hablar con tu médico sobre un plan personalizado de detección temprana”, expresó la especialista.
Entre los hábitos de vida con mayor impacto preventivo, la especialista destaca la práctica regular de ejercicio físico, el mantenimiento de un peso corporal saludable y la moderación o limitación en el consumo de bebidas alcohólicas, junto con estrategias orientadas a la gestión del estrés. Estas medidas contribuyen significativamente a regular el entorno hormonal y metabólico del organismo.
Por otro lado, para aquellas personas con un historial familiar acentuado de cáncer de mama u otras condiciones oncológicas relacionadas, la Dra. Jiménez recalca la importancia de realizar pruebas genéticas especializadas.














