Por Ana Jiménez, periodistaJosé Ignacio Paliza abrió un debate oportuno sobre la posibilidad de que surjan nuevos liderazgos de cara a 2028. En su artículo «El verdadero outsider», advierte que no se deben confundir seguidores con electores ni notoriedad con capacidad de construir mayorías. Tiene razón. Pero en la República Dominicana hay una pregunta anterior: ¿en qué condiciones puede competir una persona independiente frente a las estructuras que han concentrado el poder?La conversación sobre el outsider está de moda. Se habla de jóvenes capaces de conectar con la gente, de figuras que no provienen de la política tradicional y de candidatos que podrían romper los moldes. Esos jóvenes existen. Hay talento, preparación y voluntad de servir. Lo que resulta difícil es convertir esas cualidades en una opción electoral cuando el acceso a los recursos, a los medios y a la organización territorial está tan condicionado por los partidos de siempre.Quienes nos gobiernan y quienes nos gobernaron conocen bien ese terreno. Saben que una candidatura necesita mucho más que una buena idea y un video viral. Necesita equipos, presencia en las comunidades, financiamiento y una ciudadanía dispuesta a defender su derecho a elegir libremente.
También saben que, cuando las organizaciones sociales pierden independencia y dejan de exigir cuentas, el poder encuentra menos resistencia.Me preocupa el silencio de algunos gremios ante problemas que antes habrían provocado una movilización. Me preocupa la influencia de grandes intereses económicos sobre parte del debate público. Y me preocupa que algunos periodistas y comunicadores acepten dinero o favores a cambio de renunciar a la distancia crítica que exige su oficio. No se trata de descalificar a todos: hay personas íntegras en cada uno de esos espacios. Precisamente por ellas debemos hablar de lo que está pasando.Mientras tanto, muchas familias enfrentan el costo de la vida y sienten que las decisiones políticas se toman lejos de sus necesidades. La precariedad también limita la participación: cuando alguien está concentrado en resolver la comida, el transporte y las cuentas del mes, organizarse para cambiar el sistema se vuelve más difícil. Ofrecer pequeñas ayudas a cambio de lealtad política perpetúa esa dependencia.Por eso, la renovación no puede reducirse a cambiar nombres o a vestir de novedad a un dirigente formado en las mismas prácticas. Si los partidos quieren demostrar que pueden evolucionar, deben abrir la competencia interna, rendir cuentas sobre sus recursos y permitir que liderazgos con autonomía real disputen las decisiones.
Y la sociedad debe recuperar sus espacios de organización y vigilancia.Un verdadero outsider podría surgir en República Dominicana. Pero su posibilidad de llegar y gobernar dependerá de algo más profundo que su popularidad: de que rompamos las relaciones de dependencia que protegen a quienes siempre han mandado. Esa es la conversación que debemos tener rumbo a 2028. agregale elementos graficos de acuerdo a lo que dice el articulo












